Existe un futuro que está mucho más cerca de lo que parece. Se trata de un futuro verde, ecológico, dinamizador de la economía y que mejorará nuestra calidad de vida. En estos inicios del siglo XXI, al fin y al cabo, no todo son malas noticias ni el advenimiento del apocalípsis que algunos vaticinan.

Este futuro optimista tiene su punta de lanza en la sustitución de los combustibles fósiles por recursos y tecnologías mucho menos contaminantes. Menores emisiones de CO2 a la atmófera con todo lo que ello supone, destacando sino el revertir, por lo menos la posibilidad de atenuar las consecuencias del cambio climático. En definitiva un beneficio para nuestra generación y las venideras.

Nuestra particular forma de participar en este proceso como individuos, y haciéndolo de forma muy tangible, radica en la sustitución de nuestros vehículos privados que utilizan diesel o gasolina por vehículos híbridos y, a ser posible, totalmente eléctricos y generando cero emisiones.

Es aquí donde las administraciones públicas tienen el deber de acelerar un proceso que, de forma natural, tal vez sería mucho más lento de lo deseable. Es aqui donde la política, también la municipal, resulta útil como elemento transformador de la realidad.

Los ciudadanos de Sant Cugat tenemos que ser especialmente proactivos en sumarnos a esta revolución verde. La configuración y características de nuestra ciudad la hacen especialmente contaminante: los más de 400 quilómetros de calles y carreteras y un alto ratio de vehículos por habitante la hacen más semejante a una ciudad norteamericana que a una ecológica ciudad del norte de Europa.

Desde el grupo municipal de Ciutadans apoyaremos aquellas iniciativas que incentiven dicha revolución. Mayores puntos de recarga para vehículos eléctricos y posibiltar que estos puntos lo sean de carga rápida de forma paulatina. También, dentro de nuestras competencias, bonificar fiscalmente al máximo a aquellos que menos contaminan.

La acción conjunta de las administraciones estatal, autonómica y local, apostando por el coche eléctrico, debería ser capaz de modificar lo que en economía se llama ‘ciclo de vida del producto’, siendo capaces de pasar, en la mayor brevedad posible de tiempo de la etapa de introducción a la de crecimiento y madurez.

Ello supondría superar los dos mayores hándicaps que a día de hoy tiene el coche eléctrico pero que son fácilmente subsanables. En primer lugar disminuir el precio de estos vehículos y hacerlos mucho más competitivos. En segundo, y último lugar, conseguir que tengan una mayor autonomía, pasando de los actuales 200 quilómetros a unos potenciales 600 quilómetros. La tecnología que lo hace posible está al alcance de la mano, y tan solo necesita un empujoncito.

 

Sergio Blázquez (@SergioBlazquezA) és regidor del Grup Municipal de C’s a Sant Cugat

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