foto sergio colorSoy una persona sobria, y como actor probablemente habría sido un desastre. El típico niño de colegio que llevaba con amargura el que la profesora hubiera decidido que ese año tocaba vestirse de payaso.

Con esto, vengo a referir que me resulta especialmente desagradable el hecho de tener que abandonar un pleno municipal y dejar la sala por unos minutos, y creo que este artículo puede ser un buen medio para explicar la intrahistoria del asunto, si se me permite.

Lo cierto es que son ya varias las veces que el equipo de gobierno nos cuela, o acepta que otros grupos lo hagan, a última hora y considerándolas urgentes, mociones que en realidad no lo son, y que por tanto violan el reglamente municipal de forma flagrante.

Es decir, existe una fecha tope para presentar mociones y en los últimos días su inclusión en el pleno tendría que estar absolutamente justificado por considerarse un acontecimiento sobrevenido y no previsible.

Todas estas sospechosas mociones de última hora tienen el mismo sesgo, y son las que tienen que ver con, oh sorpresa, el proceso independentista. Ora presentadas por Convergencia, ora por las Cup, se trata de mociones enlatadas. Es decir, redactadas no por los equipos locales, sino por los aparatos autonómicos de estos partidos, que utilizan a los municipios como aparatos propagandísticos y voceros de la Causa, desvirtuando su auténtica función de velar por los intereses de sus vecinos. Y poco que les importa.

En realidad, el lector ya lo habrá deducido, jamás se trata de mociones urgentes. Y en términos médicos, por decirlo de forma gráfica, es como si ustedes acudieran a urgencias alegando un hachazo en la cabeza, cuando en realidad ni tan siquiera existe un triste arañazo.

En ocasiones, y aquí vendría el segundo acto, el Sr. Secretario del ayuntamiento, ejerciendo su labor como no podía ser de otra forma, tiene que hilar muy fino y determinar si estas mociones pueden vulnerar totalmente o en parte la ley, en lo que a su contenido se refiere. Esto da pie, a que en los últimos días o en el mismo pleno, haya un baile de acuerdos dentro de la moción, con amputaciones y recosidos varios, a la semejanza final del monstruo de Frankenstein.

Es por este motivo, por este triste espectáculo, por el que el grupo municipal de Ciutadans no ha querido ser partícipe de esta farsa en algunos momentos de este mandato. No queremos ser el atrezzo necesario para vestir como legítimo algo que en realidad no lo es, habiendo optado en estos casos excepcionales, y muy a nuestro pesar, por abandonar la sala de plenos, solidarizándonos también con algún otro grupo municipal que ha denunciado la artimaña, pero no ha cogido las de Villadiego.

Allá con su conciencia los actores secundarios de la comedia, los cómplices del engaño. Es decir, aquellas formaciones presuntamente no nacionalistas que callan y otorgan. Los pandilleros que no participan en la paliza, pero con gusto la contemplan. Los que se abstienen, no vaya a ser que para el mundo nacionalista dejes de ser un tipo guay y te hagan el vacío.

Y es que los complejos, ya lo sabemos, son muy malos.

 

Sergio Blázquez (@SergioBlazquezA), és regidor de Ciutadans a Sant Cugat i coordinador de l’agrupació

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