Roma se conformó sobre los pilares del pragmatismo y la belleza. Más allá de la cultura romana, el derecho y el arte, nuestra tierra está plagada de vestigios urbanos levantados por nuestros antepasados con las técnicas más sofisticadas. El urbanismo nos conforma de tal manera que condiciona nuestra vida. Por ello, que un gobierno de una ciudad mime, estudie y planee el desarrollo del territorio donde se asienta es una de sus obligaciones y una de las misiones más fascinantes a desarrollar.

Cuando uno se adentra en la gestión del urbanismo en Sant Cugat en los últimos 25 años encuentra, como es lógico, aciertos y desaciertos. El despilfarro con el que han gestionado Sant Cugat ha supuesto para las arcas municipales pérdidas de más de 15 millones de euros en la operación Can Matas y en la de ADIF. Ese dinero sale de nuestros bolsillos y se va a pagar los daños causados a ciudadanos o entes que vieron absolutamente pisoteados sus derechos durante la gestión de las operaciones urbanísticas y a los que, las más altas instancias judiciales, finalmente, les han dado la razón.

El caso de Torrenegra sigue su curso. Algunos, como el equipo de gobierno, parchean e intentan tapar sus errores. Otros, somos más escépticos. Preservar el paraje debe ser una misión prioritaria donde cada paso ha de ser bien dado. Al ser tan nefasto el histórico y observar como después de las últimas medidas hay edificaciones que pueden seguir creciendo y rompiendo el paisaje y que la ronda sur se mantiene, algo nos dice que no va bien.

Pero sobretodo donde Cs quiere poner el acento tras el pleno de este mes es en que para intentar arreglar unas cosas se ponen sobre la mesa actuaciones de lo más controvertidas. Dice el Sr. Calvet que ‘con la expropiación de 800 metros cuadrados de un jardín de una finca privada en la calle Pahissa, en el Ensanche Sur, con árboles protegidos, este lugar se convertirá en un espacio público situado en el corazón del barrio que enriquecerá el conjunto de los espacios verdes de la ciudad’.

Desde nuestro punto de vista el interés público de esta expropiación es 0 y el coste es de más de un 1.131.000 euros. Esa zona es, en sí misma verde, los propietarios se llevan un dinero cuando se podría dar otra solución a su demanda de edificar y los vecinos se Sant Cugat se quedan sin más de un millón de euros y con un pequeño parterre en una zona al lado de Torrenegra. Si se enteran en Volpelleres donde el verde es ‘rara avis’.

Suma y sigue el urbanismo de Sant Cugat

 

Munia Fernández-Jordán (@muniafj), es concejal de Ciutadans en el Ayuntamiento de Sant Cugat

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